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El Aeródromo de Santa Cilia amplía sus horizontes al este de Europa

El Aeródromo de Santa Cilia, coincidiendo con la época estival, y fruto de las relaciones comerciales establecidas a partir de la presencia de Fly Pyr y el Aeroclub Nimbus en los principales foros internacionales del sector, se ha abierto a nuevos mercados.
Los esfuerzos del aeródromo por mantenerse a la vanguardia del ámbito del vuelo sin motor y las acciones emprendidas durante los últimos meses, encaminadas a buscar nuevos nichos de mercado, comienzan a dar sus frutos. Así, por primera vez, pilotos procedentes del este de Europa han elegido las instalaciones de Santa Cilia como escenario de sus vuelos.
“Es la primera vez de la que tenemos constancia que hayan llegado pilotos rusos al aeródromo”, explica Luis Ferreira, director de las instalaciones de Santa Cilia, pertenecientes al Gobierno de Aragón y vinculadas a Turismo de Aragón. “Para nosotros es un nuevo mercado con todos los beneficios que ello supone”, añade Ferreira, quien recuerda que la apertura a nuevos mercados, principalmente de Europa, es uno de los objetivos que los responsables del aeródromo perseguían con su presencia en certámenes internacionales y gestiones al más alto nivel durante los últimos meses, como es el caso de su reciente participación en la Aero Friedrischafen, un referente internacional en el mundo de la aviación.
Rusia y la mayoría de los países del este de Europa han sido siempre grandes potencias en el mundo del vuelo a vela, sobre todo por el hecho de que, en la época del telón de acero, era una actividad fuertemente promocionada por parte de estos estados por sus características intrínsecas: trabajo en equipo, integración con la naturaleza y superación de retos y objetivos, fundamentalmente.
Además, hay que tener en cuenta que, en gran parte de Europa, el vuelo a vela forma parte de la instrucción de pilotos de aeronaves con motor. Y no sólo en el ámbito comercial; de ahí la importancia de esta formación en países que, durante años, estuvieron muy militarizados. Por todo ello, en estos territorios existe una consolidada tradición que, hoy por hoy, hace que su público potencial se convierta en objetivo indiscutible para los aeródromos del resto de Europa.
En este sentido, el Aeródromo de Santa Cilia, por su situación privilegiada en pleno Pirineo y por sus instalaciones de primer orden, se convierte en la opción ideal para estos pilotos, que buscan nuevas experiencias fuera de sus fronteras.
En esta ocasión, ha sido una familia procedente de Rusia la que se ha alojado en Santa Cilia durante una semana. El padre, Sergei Isakov, tiene ya licencia de piloto deportivo de motor y quiere obtener su licencia de piloto de planeador en el Aeródromo gestionado por Fly Pyr. Su hijo, Iván Isakov, de 17 años, no tenía ningún título aeronáutico previo.
El joven ha conseguido llegar al punto de poder volar en solitario en menos de 20 vuelos gracias a los instructores de Fly Pyr. “Supone un éxito, fundamentalmente personal, para el alumno; pero también para la escuela del Aeroclub Nimbus. Con 17 años, la curva de aprendizaje es muy fuerte y, aunque probablemente los genes le hayan ayudado, supone constatar algo que ya sabíamos: un chico o chica con 17 años (se puede obtener la licencia de piloto con 16) aprende mucho más rápido que un adulto”, explica Ferreira.
La llegada de los clientes rusos al Aeródromo de Santa Cilia supone ver cumplido un doble objetivo: por un lado, la consolidación del mercado exterior (los rusos vienen a sumarse a la presencia habitual de ingleses, franceses, alemanes y otros europeos en Santa Cilia) y la proyección del nombre no sólo del aeródromo, sino de toda la Jacetania y de la marca Pirineo en el resto del continente.

 

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Turismo de Aragón